La formación de un franciscano en Tierra Santa

ORIENTACIÓN VOCACIONAL
La orientación vocacional es una actividad pastoral encaminada a ayudar a los jóvenes a descubrir el proyecto de Dios en sus vidas, profundizando con ellos en el compromiso bautismal, promoviendo el espíritu apostólico y proponiendo la invitación de seguir a Jesús según el carisma franciscano. 
ASPIRANTADO
El tiempo de «aspirantado» es el período en el que el joven, tras ser acompañado en el proceso de discernimiento, decide realizar una experiencia de vida en convento. Esta experiencia es en Tierra Santa y propone poder madurar y clarificar su posible respuesta a la llamada vocacional. Este período es uno de los más ricos de la formación, pues el joven experimenta cómo el Señor nos da hermanos, al tiempo que  conoce la vida franciscana en la primera misión de la Orden y aprende a interactuar con jóvenes de todo el mundo, quienes como él han sido llamados por Cristo a seguirle.

POSTULANTADO
Es la etapa inicial de la formación franciscana.  La palabra viene del latín, "postulare", que significa "considerar".  Un aspirante "considera" la vida franciscana durante nuestro programa residencial de doce meses.  Durante este tiempo, los postulantes cuentan con recursos para ayudarlos a desarrollar las cualidades psicológicas y emocionales necesarias para la vida religiosa y el ministerio. 
NOVICIADO
Es la segunda etapa de la formación franciscana.   El noviciado es un período residencial de un año en el que un novicio (que significa "principiante") discierne su vocación a la vida religiosa. Trabaja en la profundización de su relación con Dios y desarrolla su identidad franciscana estudiando nuestra Regla y las Constituciones Generales.  Como miembro formal de la Orden, el novicio recibe la prenda distintiva franciscana, o hábito de la Orden, que consiste en una túnica marrón con una capucha, y un cordón blanco que sirve como un cinturón.  Normalmente, el cordón tiene tres nudos, simbolizando cada uno de nuestros votos religiosos: pobreza, castidad y obediencia. Pero como el novicio aún no ha hecho esa promesa, el cordón no tiene ningún nudo.
POST-NOVICIADO
Al completar con éxito el año de noviciado, los novicios profesan los votos de pobreza, castidad y obediencia por un período de un año. En este momento reciben los tres nudos en el cordón. Los votos son luego renovados anualmente, hasta que el fraile se prepara para hacer su profesión solemne, para toda la vida. Esta fase se llama profesión temporal. Es un período por lo general de un mínimo de tres hasta un máximo de seis años en los que uno integra su llamada franciscana en la vida consagrada de la Orden de Frailes Menores.
PROFESIÓN SOLEMNE
Al término del post-noviciado, un fraile profeso temporal, con la aprobación de sus directores y la comunidad local, pide al Ministro provincial ser admitido para los votos solemnes.  Si es aceptado, profesa públicamente los votos de pobreza, castidad y obediencia para el "resto de mi vida".  Esto marca el comienzo de la pertenencia como miembro de pleno derecho en la Orden de Frailes Menores.  Los frailes llamados al ministerio ordenado deben primero ser profesos perpetuos.
FORMACIÓN PERMANENTE
La formación como fraile franciscano es un proceso de toda la vida.  Viviendo el compromiso que han hecho de manera consciente y responsable a través de la formación permanente, los profesos perpetuos se esfuerzan en abrazar totalmente y cada vez más de la vida evangélica.  Los retiros provinciales, los encuentros fraternales, los años sabáticos, y los estudios superiores son parte de la formación permanente.  Ésta formación ocurre en el contexto de la vida del día a día en la comunidad buscando una relación cada vez más profunda con Dios.

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